4 mentiras que la cultura nos dice del sexo

atardecer pareja

Hay sexo por todas partes. Lo vemos en los medios de comunicación, en la literatura, la música y en los anuncios de coches o de colonias. Hoy veremos 4 mentiras que la cultura nos dice del sexo.

Utilizamos el sexo por placer, por dinero, por intimidad, por poder, para manipular e incluso por dolor como en la conocida película que se ha estrenado este último fin de semana. Está claro que somos una cultura completamente inmersa en el sexo. Ésto es una señal de que hemos sido creados para relacionarnos, porque tras nuestro deseo de sexo se refleja nuestro deseo por conectar.

El problema no está en nuestro deseo de sexo sino en cómo hemos aprendido a definir el sexo. El tema del sexo es una parte muy importante de la experiencia humana que Dios nos ha dado pero nuestra perspectiva del sexo ha sido tergiversada de tal forma que refleja algo que nunca se pretendió que fuese asi.

Aquí os dejo 4 simples pero peligrosas mentiras con las que nuestra cultura nos ha estado alimentando sobre el sexo:

1. El contexto del sexo no importa.

Ésta es una mentira muy peligrosa porque falla el tener en cuenta el PODER que tiene el sexo. Hay una razón por la que la Palabra de Dios claramente nos advierte del peligro de practicar el sexo fuera del contexto del matrimonio. Dios sabe que el sexo es poderoso y nos da pautas para que podamos tener sexo en formas que son placenteras y que nos protegen al mismo tiempo.

De acuerdo con la ciencia moderna y la psicología, el sexo es como una droga. Es poderoso porque es a la vez una experiencia que es adictiva y que une. Une psicológicamente porque nuestros cuerpos liberan un poderoso neuroquímico que los neurocientificos llaman “enlace químico” que desencadena sentimientos de conexión. En segundo lugar, es emocionalmente adictivo debido a los sentimientos de intimidad (incluso falsa intimidad) que se crean entre 2 personas. Esos sentimientos tienen el poder de cegarnos y de hacer que continuemos en relaciones por las razones equivocados.

Cuando nuestra sociedad saca el poder del sexo fuera del contexto del matrimonio y lo mete en relaciones temporales nos lleva a corazones rotos, dolor, traumas y heridas que pueden ser muy difíciles de sanar.

2. El sexo es un acto de recibir en vez de dar.

Nuestra sociedad tienen la tendencia de retratar el sexo como un acto de autoservicio. Todo se trata de “obtener algo” e “ir tan lejos como puedas llegar”. Esta perspectiva del sexo hace que tengamos una mentalidad consumista donde todo se trata sobre lo que tú puedes hacer por mi.

Ésta es una perspectiva muy diferente a lo que dice Dios. Una gran parte del placer del sexo está en aprender a dar en lugar de recibir. Está en encontrar el placer a través del placer de tu esposo/esposa, está en crear una atmósfera de confianza, seguridad y de intimidad que motiva a cada uno a buscar los mejores intereses del otro. Nunca entenderemos el sexo correctamente a menos que aprendamos esta poderosa verdad.

3. El sexo es una experiencia unidimensional y física.

El sexo es sólo sexo, eso es lo que nuestra sociedad nos quiere hacer creer. Nos dicen que es una necesidad biológica como el comer, beber y dormir. Y como el sexo es sólo físico entonces da igual con quién lo hagas mientras todos lo consientan, ¿verdad?

No, porque cuando vemos el sexo como superficial y una parte unidimensional de la experiencia humana fallamos en reconocer algunos de sus componentes más valiosos. El sexo es emocional, psicológico, mental y espiritual. Nos influye y nos impacta a muchos niveles. No es sólo una unión de cuerpos, es una unión de almas.

4. No podemos controlar el sexo porque nos controla

Esta es la mentira más extendida y aceptada en nuestra sociedad. Es el rumor que nos hace creer que somos esclavos del sexo. Es un mito que nos define como guiados por hormonas, seres humanos que necesitan llenar su apetito o hambre sexual porque no podemos controlarlo.

La parte más triste es que hay muchas mujeres y hombres viviendo sus vidas afectadas por este mito. No creen que tienen el poder que da Dios para controlar su apetito sexual, se mantienen esclavos de la lujuria y son susceptibles a la adicción.

Por la gracia de Dios tenemos todo lo que necesitamos para hacernos cargo de nuestros apetitos sexuales por medio de disciplinar nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo.

Tenemos que permanecer fuertes contra estas mentiras que nuestra cultura nos está lanzando y aprender a creer en el sexo como algo poderoso, significativo, sacrificado y controlable.

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Samuel

Nací en España en 1986. Ingeniero de telecomunicaciones y músico. Me encanta el mundo de las tecnologías, viajar y el séptimo arte, pero mis verdaderas pasiones son Dios, mi esposa y mi hija.

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1 Response

  1. Isaac says:

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, menciona valores que tristemente brillan por su ausencia. La única pega que le pongo es que tiene muchas menciones a Dios, por el resto me ha gustado mucho y lo comparto.

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